Berenice Abbott; una grande de la fotografía americana.

“El mundo teme a las mujeres independientes (…) me da igual” Berenice Abbott.

La fundación Maphre ha acercado a Madrid una muestra de mas de 200 obras de la gran fotógrafa americana Berenice Abbott. La muestra se estructura en torno a tres ejes temáticos, “Retratos”, “Nueva York” y “Fotografía de experimentos y fenómenos científicos”.

Una gran fotógrafa y una mujer libre. Desde sus orígenes en la America profunda, Ohio 1898, a vivir en las ciudades más chispeantes artísticamente hablando, Nueva York y Paris su periplo le convirtió en esa gran artista- documentalista que hoy tenemos la oportunidad de observar. Sus inicios no fueron sencillos, cuando llegó a Nueva York tuvo que desempeñar varios oficios pues no podía pagarse los estudios. Cuando el 1921 decide dejar Nueva York para ir a París tiene a penas unas monedas en el  bolsillo. Al poco tiempo de estar en la capital francesa, la ciudad en la que había que estar en 1920. Comienza a trabajar con Man Ray, este genio del que aprenderá la fotografía y para el que posa desnuda aunque nunca será su musa como lo será Lee Miller que fue quien la sustituyó en el estudio del fotógrafo. Berenice se hace un hueco en el panorama de vanguardia parisino y triunfa en su estudio fotográfico de retratos haciendo la competencia incluso al que fuera su maestro.

En 1929 Abbott regresa a Nueva York y recibe una impacto tan fuerte por todo lo que ocurre en la ciudad americana que decide permanecer allí y olvidar su floreciente negocio de la capital del Hexagón. Nueva York está en plena ebullición, la ciudad cambia de día en día, una ciudad en la que todo está empezando y las vanguardias se están lanzando; la capital del arte se ha cambiado de continente y Berenice lo entiende al instante.

Como fotógrafa es radicalmente rompedora, se desliga de la fotografía deudora de la pintura, contrapone la fotografía documental aunque siempre con un enfoque artístico. Durante un tiempo se le ha considerado como una fotógrafa clásica pero esta definición solo pone en evidencia el desconocimiento que se ha tenido de su obra. Una gran influencia es la que tuvo del fotógrafo Eugène Atget, a quien conoció poco antes de fallecer, compró parte de su obra y en Nueva York le da a conocer. Las dos fotografías de Eugène son las imágenes más emotivas de la exposición;  un perfil encorvado y frágil ofrece una imagen enternecedora del gran maestro a la vez que se intuye un gran personaje. En esta sección de fotografías vemos como Berenice se mueve en el mundo intelectual de vanguardia y los personajes que retrata nos resultan sobradamente conocidos; James Joyce, Peggy Guggenheim, Jean Cocteau… Una galería de mujeres con aspecto poderoso, con mirada segura representa una osadía de la americana que decide que sus mujeres no solo sean protagonistas sino que también son dueñas de su vida. La ambigüedad sexual de estas mujeres y la manera de ser fotografiadas; pose frontal y distante, las llena de misterio.

A la hora de afrontar la ciudad busca el contraste, los elementos nuevos con los viejos y también el contraste lumínico. Quiere mostrar el instante en el que se está forjando el cambio más radical a la que una ciudad pueda estar sometida. Busca lo que está a punto de desaparecer y lo que acaba de llegar. Los rascacielos que invaden el espacio también aéreo, los pequeños edificios a punto de desaparecer, todo pasa en un microsegundo aparentemente. Una colección de pequeñas tiendas u oficios tradicionales fragilidades por el nuevo urbanismo. Las estaciones, los puentes, las vías del metro todo lo que habla de modernidad, nuevas formas de construir, nuevos materiales. Le gusta ofrecer las vistas en picado desde las azoteas de los rascacielos, las perspectivas infinitas de las grandes avenidas, en las que incluye figuritas humanas, el hombre queda reducido a una miniatura en la nueva Nueva York. La soledad y la incomunicación de la gran urbe también está presente en esta serie de Changing New York.

El crac de la bolsa llega en estos instantes y el foco de Abbott busca poner en evidencia ese otro momento. Los sin techo, las chabolas, los contrastes. Lamentablemente en esta exposición no se han incluido las vistas de cementerios, unas vistas de gran belleza e impacto. Las vistas de la ciudad que podemos ver en la muestra no están todas al mismo nivel.

En la última sección, a partir de 1940 el interés de Berenice se inclina hacia los fenómenos científicos y la ciudad nocturna, iluminada. El desplazamiento de las bolas de golf, las ondas de luz que centellean… aquí materializa como nunca la idea que siempre ha defendido de una fotografía documento y arte donde la realidad se mezcla con lo maravilloso.

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